Steve Wozniak

Febrero 3, 2008

El hombre de quien vamos a hablar hoy, aunque no es estrictamente considerado un “hacker”, es una de las figuras más importantes dentro de la historia de la informática y no debe ser pasada por alto. Estamos hablando de un chaval que se construyó su propio ordenador personal cuando el término de “ordenador personal” ni siquiera existía. De un genio de la electrónica que fundó una empresa con 26 años y se retiró a los 35, millonario. Efectivamente, hoy vamos a hablar de Steve Wozniak.

Como hemos comentado en el capitulo anterior, Wozniak era un auténtico genio en electrónica que se sacaba unos dólares extra en la Universidad construyendo cajas azules. Pero el idilio de Woz con la electrónica viene de años atrás. A los 11 años, construyó su propia estación de radio. A los 13, fue elegido presidente del club de electrónica de su escuela y ganó el primer premio de la feria de ciencias con una calculadora basada en transistores. También a los 13 comenzó a diseñar sus propios ordenadores. Pero, como los componentes eran muy caros, se contentaban con hacer los diseños en papel. En 1976, Woz dejó la Universidad de Berkeley y volvió a South Bay, donde encontró trabajo diseñando chips para calculadoras Hewlett-Packard.

En su tiempo libre, Wozniak se dejaba caer por el “Homebrew Computer Club” donde conocería a John Draper. Básicamente intercambiaban trucos para el primer kit de ordenador personal existente, el Altair 8800. Woz y su amigo Steve Jobs no se podían permitir un Altair, así que decidieron construir su propio ordenador.

Mientras asistía a una exposición de ordenadores en San Francisco, Wozniak descubrió una pequeña firma fabricante de semiconductores que estaba vendiendo microprocesadores a 20 $. Aunque no era comparable a los chips de Intel, el chip MOS 6205 de MOS Technology era más que suficiente para su proyecto. Curiosamente, este mismo chip sería utilizado posteriormente como CPU de la NES, pero eso ya es otra historia…

Cuando Woz reunió el dinero suficiente para comprar los componentes, se puso manos a la obra. El resultado de su trabajo fue el Apple I. Creado en principio sólo para uso personal, Woz sólo aspiraba a impresionar a sus amigos del Homebrew Computer Club. Pero su amigo Steve tenía otros planes…

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Del mismo modo que Woz tenía el ingenio para construirlo, su amigo Steve Jobs tenía la visión comercial para vender el aparato. A un precio de 666.66 dólares, se produjeron unas 200 unidades. El Apple I fue el primer ordenador “completo”, esto es, que no se vendía como un kit para montar sino que venía ya montado en una rudimentaria caja de madera. Y fué un éxito, a pesar de las pocas unidades que se produjeron. Un éxito que llevo a estos dos amigos de la Universidad a fundar la empresa que tiene el honor de ser la primera en vender “ordenadores pensados para la gente”: Apple Computers.

Características técnicas del Apple I

  • Procesador MOS 6502 @ 1 MHz
  • 4 Kb de memoria RAM ampliables hasta 48 Kb usando tarjetas de expansión.
  • Gráficos de hasta 40×24 caracteres de texto en pantalla, con scroll implementado por hardware.

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Ya a finales 1976 Wozniak trabajaba sobre una nueva propuesta, el Apple II. En sólo 5,5 Kg de peso, la máquina incluía teclado, fuente de alimentación y disco flexible para el almacenamiento de datos. Siguiendo la tradición, se vendía ya ensamblada, aunque esta vez en una caja mucho más elegante que la de su antecesor.

Pero en 1981 ocurrió algo que cambió la vida de Steve Wozniak: tuvo un accidente mientras pilotaba su avioneta. Después de aquello, Woz necesitó cinco semanas para recuperarse de las lesiones y la amnesia post-traumática. A partir de entonces comenzó a ver las cosas de forma distinta y se dió cuenta de que había vida después de Apple

.Woz dejó Apple el 9 de febrero de 1985. Regresó a Berkeley, para obtener finalmente su diploma por mera cuestión de orgullo. Nunca más formó parte de algún equipo de ingeniería de Apple, aunque todavía conserva su placa de empleado n°1 de la compañía.

Desde entonces, vive retirado enseñando nuevas tecnologías a sus hijos, a los amigos de sus hijos y a los profesores. Su única preocupación es invertir bien su dinero que, aunque comparado con algunas de las grandes fortunas actuales forjadas en Silicon Valley puede parecer ridiculo, es más que suficiente para una vida tranquila y desahogada. Es difícil creer que el hombre que inventó el ordenador para la gente, retirado desde los 30 años, se dedique exclusivamente a la enseñanza altruista, pero así es. El inventor del primer Macintosh es ahora un maestro de escuela que ha encontrado en la enseñanza su verdadera vocación.

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John T. Draper (Captain Crunch)

Febrero 3, 2008

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Todo comenzo en los años 70, de la mano de un joven de 27 años llamado Jhon Draper

Por aquel entonces la empresa Quaker Oaks comercializaba (y aún comercializa) en los EEUU unos cereales llamados “Cap’n Crunch”, cuya mascota era un simpático capitán de barco. Como muchas otras marcas, solían incluir en las cajas un regalo promocional para incrementar las ventas. Durante una temporada, dicho regalo fue un curioso silbato azul que hizo las delicias de muchos niños… y no tan niños.

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Fue gracias a un amigo ciego como John Draper se enteró de que, taponando con pegamento uno de los agujeros del silbato, éste producía un tono puro con una frecuencia de 2600 Hz, que era casualmente la frecuencia usada en las conexiones telefónicas de larga distancia para indicar que la llamada había terminado. De esta forma, al emitir el tono de 2600 Hz, la compañía telefónica dejaba de tarificar la llamada, aunque la llamada continuaba hasta que una de las partes colgara el auricular.

na vez emitido el tono de 2600 Hz, uno de los extremos de la línea se desconectaba y el lado conectado entrar en modo de operador, listo para “escuchar” los tonos especiales que determinaban la llamada. Esto, literalmente, abría los circuitos de la compañía a cualquiera que supiera como utilizarlos. El hack era posible debido a la política de recorte de precios de las líneas ATT de larga distancia, en las que la voz y la señal usaban el mismo canal

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Experimentando con el silbato, Draper, al que se le empezaba a conocer ya con el apódo de “Cap’n Crunch”, construyó la famosa “caja azul”, un dispositivo electrónico capaz de reproducir el resto de tonos usados por la compañía telefónica, mediante los cuales el terminal reconocía, por ejemplo, que número se estaba marcando, ya que cada tecla tenía un tono diferente. Todavía hoy en día podéis comprobar esto en vuestra propia casa, en cualquier teléfono de teclas. Pulsadlas y observaréis como cada número del teclado produce un sonido diferente al presionarlo.

De esta forma, gracias a los sonidos reproducidos por la “caja azul” John Draper consiguió uno de los primeros hackeos de la historia: realizar llamadas teléfonicas gratuitas a larga distancia. Primero emitía el tono de 2600 Hz para entrar en modo de operador y, a continuación, emitía los tonos correspondientes a las cifras del número que quería marcar.

El invento dió la vuelta al mundo. Gracias a él, miles de usuarios estuvieron realizando llamadas telefónicas de larga distancia y conectándose gratuitamente a BBS de todo el planeta.El mismísimo Steve Wozniak, cofundador de Apple junto a Steve Jobs, había conocido a Draper en la Universidad de Berkeley en el invierno de 1971. Draper le explicó los fundamentos de la “caja azul”, gracias a lo cual se sacó unos cuantos dólares en la Universidad construyendo y vendiendo estos aparatos. Este dinero permitió a Woz y Steve financiar el prototipo del primer ordenador Apple: el Apple I.

El propio Draper fue durante un tiempo empleado de Apple, creando un módem para el Apple II, que nunca llegó a comercializarse, entre otras razones porque Draper fue arrestado nuevamente en 1977. En la cárcel, Draper programó EasyWriter, que fue el primer procesador de texto del ordenador Apple II.

Esta serie de acontecimientos me plantea una pregunta, cuando menos, interesante, que muestra como lo que parecen una serie de coincidencias fortuitas influyen decisivamente en el devenir de la historia: ¿Existiría el iMac si a la empresa Quaker Oaks no se le hubiera ocurrido regalar un silbato en sus cereales?

Cuando la compañía telefónica se dió cuenta de esta vulnerabilidad de los teléfonos antiguos, intentó corregirla usando circuitos separados para la voz y las señales, de modo que, aunque se introdujeran los tonos correctos por el auricular; al ir estos por un canal separado no pudieran interferir en el sistema de conexión de llamadas. Posteriormente, la sustitución de la tecnología analógica por la digital eliminó de raíz la posibilidad de interferir en el sistema de conexión. Sin embargo, el famoso silbato de Cap’n Crunch sigue teniendo un gran valor como objeto de coleccionista.

La historia del Cap’n Crunch dió origen, además, al nombre a la revista de hackers más famosa de la historia: “The 2600 Magazine”, que todavía sigue en activo.

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